
Por: Ashley M. Figueroa Jimenez
La película El Artista remonta al espectador a la industria cinematográfica de Hollywood en la década de los 20. La vestimenta, las cámaras e incluso la falta de color y sonido en el filme hacen un perfecto homenaje a tal época en pleno siglo 21. A quien le apasiona verdaderamente el cine, la historia y el arte, disfrutará la obra.
Somos seres audiovisuales, estamos acostumbrados a un color y prestamos atención al mínimo ruido que podemos escuchar. De hecho, hay personas a las que les gusta el silencio y las disciplinas que no tendrían mucho éxito ni siquiera existirá el color, como la publicidad y la pintura. En El Artista precisamente la falta de estos recursos, una parte de mostrar como era el cine en los años 20, nos da valorar y considerar la magia del sonido. A pesar de ser una grabación silenciosa, se incluyen escenas en las que el ritmo marca secuencias. De esta manera, se guía y ubica a la audiencia a los tiempos del pasado.
En la escena que cae una pluma en el suelo de forma lenta y se escucha un gran ruido, la risa de las actividades y la respiración del protagonista hacen una valoración al sonido. Aunque no fue necesario para el éxito de El Artista que el ruido que fue parte de principio y fin de este filme, no se puede menos menospreciar su poder. El sonido en el cine dirige, puede calmar y alterar las emociones también, ofrecer tiempo, espacio y tono en una obra.

Me parece un buen acercamiento. Muy interesante tu discusión del tema pero necesitas trabajar con la redacción porque a veces el mensaje puede perderse. Sobre todo en el segundo y tercer párrafo. 6//8
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muy bien elaborado, me gusta que añades el hecho de lo poderoso que es la musica en el filme.
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